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Matrimonio
El matrimonio es una elección pero no como cualquier otra. Uno no se
casa con cualquier persona a la que ama. Por el contrario primero
encuentra el amor y luego es capaz de hacer la elección correcta.
Experimentar amor verdadero nos conecta con nuestras almas. La elección
de pareja no es una decisión basada en los pros y los contras de una
relación. No es una decisión emocional basada en la comparación sobre
cómo nos hace sentir una persona. No es una decisión física basada en el
aspecto estético de una persona.
Es mucho más profunda. Cuando nuestra alma se quiere casar con nuestra
pareja es como una promesa que deseamos mantener. Es como suponer que
debemos estar juntos y compartir nuestras vidas. Cuando nuestra alma se
quiere casar, es como si no tuviéramos elección.
Tenemos que hacerlo para ser honestos con nosotros mismos. Es otra clase
de compromiso el que puede sustentar un amor para toda la vida. Nos
brinda la fuerza necesaria para realizar sacrificios y superar los
inevitables desafíos que surgen con el matrimonio, nos honra con la
experiencia de una alegría y realización incomparables.
Es posible elegir a la persona adecuada sólo cuando nuestros corazones
están abiertos, pero tambien es verdad que es posible saber con certeza
que una persona no es la adecuada sólo cuando nuestros corazones tambien
están abiertos. De esta forma podremos terminar una relación sin culpa,
ni resentimiento.
Las parejas ideales no son perfectas y no tendrán todas las cualidades
que uno tiene en mente vienen con equipaje. Al igual que usted tiene
días buenos y días malos. El amor que usted siente espontáneamente por
esa persona es la base para aprender a compartir la vida con alguien que
en muchos aspectos es muy diferente a usted. Ese amor nos motiva para
cooperar, respetar, apreciar, estimar y admirar a esa persona.
En este proceso, que no siempre es fácil o cómodo, uno se convierte en
mejor persona. El alma tiene una oportunidad para crecer. Si su pareja
no lo desafía en algunos aspectos no surgirá lo mejor de usted. La otra
persona es ideal para poner de manifiesto lo mejor de nosotros mismos y
a veces esto se produce teniendo que resolver problemas.
En un matrimonio, uno debe superar toda clase de tendencias negativas,
ser demasiado crítico, egoista, condescendiente, complaciente, recto,
dubitativo, impaciente y demás. La pareja brinda la oportunidad de
elevarse sobre esas tendencias. Cuando surge el lado oscuro uno se
fortalece y es más cariñoso ejercitando el amor que siente en lo
profundo del corazón para resolver un problema.
En este proceso, el alma como la mariposa tiene la oportunidad de volar
libre.
Fuente consultada:
"Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus"
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