Te llamas felicidad...
Acércate dijiste y tomaste mis manos, las tuyas de seda
se hicieron sentir, de pronto en el sitio de la luna
bella un rayo de plata inundó mi vivir...
Tu vuelo es similar al del colibrí, tu luz es capaz de
hacerme latir, contigo no hay tiempo ni soledad solo la
dicha de sentirse feliz.
Pronuncias la palabra mágica, llenas mi ser con tu
serenidad, me das esa paz que borra lo malo llenas tu mi
vida de felicidad...
Eres mi ángel, el ser que me cuida, eres en todo momento
mi protector, eres ese rayo que la luna llena envía para
darme un mundo de amor.
Janet Cienfuegos
janet@elsalvador.com
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